VINO ECOLOGICO. LA IMPORTANCIA DEL CULTIVO.
Hoy en día, en España, hay muchas bodegas que pueden poner en sus contraetiquetas que sus productos cumplen con la Denominación Genérica de “Agricultura Ecológica”, y por lo tanto, elaboradores de vino ecológico. Como ya explicamos en el capitulo “EL CUMPLIMIENTO DE LA NORMA”, para estar adscrito a dicha denominación, hay que cumplir con un estricto reglamento controlado por la autoridad u organismo oficial competente en cada Comunidad Autonómica y que marca con claridad lo que permite o no dentro de la elaboración del vino, para así entrar en la categoría de Vino Ecológico.
En el cultivo de la vid y a la hora de fertilizar la cepa, sólo están permitidos abonos orgánicos naturales, procurando que sean de origen vegetal. Estos pueden proceder de los residuos del propio cultivo, como los orujos o como los sarmientos triturados. También están permitidos los abonos orgánicos de origen animal como el estiércol. Lo que no está permitido, son los abonos minerales, fundamentalmente los nitrogenados.
Otro hecho importante en el cultivo del Vino Ecológico es que no está permitido quemar los restos del cultivo, poda, etc, en el campo, para así, no afectar a la flora microbiana del suelo.
En la lucha contra las malas hierbas, no se permite la utilización de herbicidas, estas deberán ser trabajadas con laboreo mecánico, ya que, en los suelos que rodean a la cepa se debe mantener toda la vida, con biomasa, gusanos y demás elementos de la naturaleza.
En lo referente a la lucha contra las enfermedades del viñedo, sólo se permite la adición de azufre y el sulfato de cobre. Contra las plagas por insectos, queda totalmente prohibido el uso de plaguicidas, para lo que habrá que optar por variedades de cepa resistentes o por la utilización de feromonas que actúen como cepos de atracción sexual que, confundan y eviten la reproducción de los propios insectos.



