VINO DE LA TIERRA DE FORMENTERA, (BALEARES)

Esta indicación geográfica abarca el área de producción de toda la Isla de Formentera. La viticultura ha sido una de las actividades agrarias con más tradición en la Isla. Ya existen referencias hacia el año 1246, en la que se destaca la existencia de unas viñas en La Mola, cedidas a unos ermitaños de la orden de San Agustín. Aunque se abandonó su cultivo, allá por el siglo XIV, debido a la despoblación de la Isla por la peste negra, éste volvió a resurgir con fuerza cuando, en el siglo XVIII, la Isla se repobló de nuevo con gente venida de la Isla vecina de Ibiza, lo que dio lugar a un resurgimiento de la producción vinícola en la Isla de Formentera, llegando a alcanzar por aquel entonces la cifra de 11.000 litros. En los siglos XIX y XX, con la instalación de las dos bodegas que había hasta hace poco, la de Ca’n Marroig y la de Juan Riera Mayans respectivamente, hacen que la producción vinícola llegue, hasta nuestros días, a cotas importantes de calidad. En la actualidad, hay 60 hectáreas dedicadas a la vid, lo que representa un 12,5% del total de la superficie agrícola de la Isla.
El clima de esta mención geográfica, es claramente mediterráneo, subtropical seco, con un elevado número de horas de sol, con veranos de temperatura y humedad elevadas e inviernos con temperaturas moderadas. Las precipitaciones anuales rondan los 450 mm ó incluso no superar los 300 mm en la zona norte de la Isla. Los suelos sobre los que se asienta el cultivo son arenosos y arcillosos.
Fue el 3 de Agosto de 2004 cuando el consejero de Agricultura y Pesca del Gobierno Balear aprobó la orden por la que se establecieron las condiciones de los vinos elaborados en la isla de Formentera para poder utilizar la mención de Vino de la Tierra de Formentera”, iniciando su comercialización como tal identificación, en el año 2005, con unos 2600 litros de vino vendidos.
Variedades de uva autorizada:
- BLANCAS: la “monastrell”, la “fogoneu”, la “tempranillo”, la “cabernet sauvignon” y la “merlot.
- TINTAS: la “malvasía”, la “prensal blanco” (“moll”), la “chardonnay” y la “viognier”.
Se elaboran vinos blancos, rosados y tintos. Los blancos, con una graduación alcohólica mínima de 11,5º, los rosados de 12º y los tintos de 12,5º. La especialización de los agricultores se ha desarrollado en la elaboración de vinos tintos y rosados, vinos con alta graduación, tintos jóvenes, de elevada capa, color grosella, limpios y de lágrima densa y lenta, donde predominan los aromas a fresas, grosellas, ciruelas e higos, son robustos en boca, bien estructurados y equilibrados.



