VIOGNIER
Variedad de uva blanca de origen incierto. Se cree que pudo llegar al valle del Ródano, traída por los griegos junto con la variedad Syrah, aunque hay otra versión en la que se cree que fueron los romanos los que importaron la cepa desde Dalmacia hasta la región de Condrieu (Francia). Es una variedad de dificil cultivo, pero de un gran potencial para la elaboración de vinos finos. Hay quien emparienta a la viognier con la Albariño gallega, inducidos, quizás, por ese carácter glicérico que asemeja a ambas variedades. Incluso sugieren que es la nueva cepa que puede enfrentarse al eterno reinado de la Chardonnay.
Cepa de porte semierguido, de dificil cultivo y escaso rendimiento (1,2 – 1,5 kg/ cepa), se ha adaptado perfectamente a las zonas cálidas. Su racimo es pequeño y compacto, de forma cilíndrica. Las bayas son de tamaño medio - pequeño, forma ovoide, acuminada y color verde amarillento. Es una variedad poco resistente a las enfermedades y a las heladas primaverales. Los mejores caldos de obtienen mediante fermentaciones lentas y a bajas temperaturas.
Los vinos blancos que produce son muy aromáticos, complejos y untuosos, con elevado grado alcohólico, baja acidez y un inconfundible color amarillo dorado. Son vinos muy perfumados y frutales, con aromas a mango, manzana, durazno, damasco, vainilla y con notas florales como la magnolia y madreselva. Madurando en madera, puede llegar a alcanzar los 15 grados. Incluso algunos bodegueros han sido capaces de hacer vinos que resistan con dignidad el paso por barrica y aguanten bien hasta los 5/6 años en botella; la mayoría de sus vinos se beben en sus 2/3 primeros años de vida para poder apreciar en su esplendor, su perfume floral y post-gusto especiado, que recuerda a la canela; si en su juventud resulta licoroso, al cabo de esos 2/3 años, se vuelve más seco.
Sin ser demasiado conocida es una variedad que, por su estructura y complejidad aromática, tiene cada vez más adeptos.




